Tras la calurosa acogida por parte del alumnado y profesorado del colegio, y después de compartir el maravilloso desayuno que prepararon, pasamos a la capilla para la bienvenida oficial, un lugar donde se respiraba paz y donde nos transmitieron la ilusión y la vocación incondicional hacia la educación. Allí se presentó también cómo transcurriría el programa de la jornada.
Después nos dirigimos al jardín donde compartimos una bella oración junto a los olivos, pidiendo a Dios la Virtud de los árboles, para ser como ellos en nuestro día a día: amables, generosos, flexibles, esperanzados, hospitalarios y serenos. Tras dejar nuestro mensaje sobre el olivo del patio, pasamos a visitar en directo los diferentes talleres que se habían organizado.
Durante el recorrido, que combinaba los saberes y los sabores, nos detuvimos ante cada taller para hacer una cata de aceite, donde pudimos descubrir y degustar variedades como alquezrana, verdeña, negral y maestro. Debíamos concretar y tratar de adivinar la intensidad de los sabores y la sensaciones que nos producían, para ponerlos en común al finalizar la jornada.
Todos los talleres fueron muy interesantes, y tanto el profesorado como el alumnado del centro los mostraron con dinamismo y gran ilusión, transmitiendo los saberes que implicaba cada uno de estos magníficos proyectos pedagógicos. Aprendimos mucho junto a ellos.
Al finalizar los talleres, un grupo de alumnos y alumnas nos hizo una visita guiada por el colegio, para mostrarnos todas las estancias y espacios y explicarnos un poquito de su historia, o las vivencias que habían experimentado allí.
Y a la hora de la comida, degustamos diferentes platos típicos de la zona, y compartimos una gran paella. también pudimos probar los vinos de la región del somontano, que tanta fama tienen.
Tras la comida, donde pudimos charlar con los compañeros y compañeras de los diferentes colegios de la Provincia, pasamos a conocer un excelente proyecto que desarrollaba el alumnado en torno al aceite de oliva, y en ese momento, pudimos descubrir los sabores, intensidad y sensaciones reales de cada variedad de aceite que habíamos catado durante la mañana.
Para finalizar, pasamos al jardín donde pudimos dejar nuestras impresiones, vivencias y sensaciones junto al olivo donde habíamos hecho la oración en la mañana. y como traca final, para la clausura, un grupo de alumnos y alumnas nos regalaron una emotiva actuación de expresión corporal, que nos dejó a todos y todas gratamente impresionados, por la sensibilidad y la capacidad de mostrar emociones que nos transmitieron a través de la música y el gesto.
Desde el Colegio agradecieron la participación y el entusiasmo a todos los asistentes con un detalle muy sabroso: un botecito del excelente aceite que pudimos degustar durante la jornada, y unas almendras garrapiñadas, que nos dejaron un sabor dulce, para recordar todos los momentos compartidos durante la Jornada.
Tal y como ellos nos transmitieron, esperamos “que los saberes compartidos sigan creciendo y que los sabores descubiertos nos sigan inspirando en nuestra labor docente”.